The Digital Power

La clave está en los objetivos

El surgimiento de las redes sociales y el Internet 2.0 puso en manos del público general, una idea que venía circulando desde la creación de la primera página web:

Colocar en las manos de una persona común y corriente, y sin habilidades de programación, la posibilidad de hacer público y al alcance de cualquier persona en Internet; mensajes de compañías y/o marcas. Haciendo así de conocimiento público aspectos relevantes que, en términos generales, ayudan a vender más.

Había pasado el momento de los programadores y había llegado el momento de los usuarios, usuarios con conocimiento de las plataformas de Internet 2.0 (blogs en sus inicios y más adelante redes sociales) éstos se hicieron expertos en comunicación (sin importar si sólo sabían usar la plataforma), que ofrecían sus servicios para ayudar a las marca a comunicar. Así nacieron los community managers, que dieron origen a las empresas consultoras de social media.

Entre tanto a las redes sociales (Facebook y Twitter, principalmente), que habían invertido millones de dólares en generar un tráfico hacia sus plataformas (tanto web como móviles) les llega un momento crucial es sus vidas como start-up de tecnología: empiezan a cotizar en las bolsas de valores; y llega entonces para ellos el momento de “monetizar” ese tráfico y convertirlo en dólares para sus accionistas; la publicidad digital se convierte en el gran monetizador de la iniciativas web 2.0.

Sobre estos dos paradigmas se desarrolló lo que en la actualidad se conoce como publicidad digital (algunos hablan de marketing digital para referirse a la publicidad). Siempre bajo la premisa de la posibilidad de ofrecer resultados medibles a las marcas, cumpliendo así el sueño de los gerentes financieros. Poder medir de manera más real la contribución de sus inversiones en publicidad.

Hoy casi todas las grandes marcas ya han tenido una experiencia con el publicidad digital. Algunas han hecho esfuerzos en redes sociales, otras han desarrollado una página web, otras han realizado alguna compra en algún medio digital; y la mayoría todas las anteriores. Sin embargo y aunque las marcas están convencida de que “hay estar allí, porque ese es el futuro” y muchas pymes y start-up atribuyen su éxito al uso del mercadeo digital, la mayoría está lejos poder convertir en realidad el sueño de los gerentes financieros.

En Deep Group partimos de la premisa de acercarnos a esa meta, y poder ofrecer a nuestros clientes una experiencia de inversión en  publicidad digital que sea medible y que sea capaz de generar resultados. Queremos estar del lado en el que agregamos valor a los clientes y queremos ser copartícipes de ese éxito.

Cuando conocemos los objetivos de las marcas y logramos medir la correlación que existe entre la consecución de estos objetivos y el desempeño de las variables relacionadas a la inversión publicitaria, logramos agregar valor real a las marcas y con ella convertirnos en copartícipes de su éxito.

Para nosotros es importante conocer los objetivos de las marcas y entender su correlación con los indicadores de desempeño de las acciones de publicidad digital.

Rafael Rojas Alas

 

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